El día que palmen mis padres celebraré una fiesta con bebidas fuertes e intensas como la vida.
Regalaré a los pobres sus ropas y sus fotos y solo mantendré de ellos el recuerdo que quepa en mi mente.
Y me dispondré a vivir mi vida con la intensidad que se merece pues pronto todos estaremos al otro lado del río.
Cuando vea la muerte cerca pediré a los que me rodeen que beban en mi honor.
Ya estoy llamando a las puertas del cielo; lo sé y eso me hace apreciar aún más esta dulce noche estrellada.
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